jueves, junio 26, 2008

Tiempo cruel



Un reloj de arena vacio. Así empezaba la cadena de montaje. Luego se añade la arena y se cierra la parte de arriba para siempre. Es curioso ver como transcurre el tiempo al bajar la arena mientras es colocada. El reloj no espera a estar terminado para comenzar a contar el tiempo, para desesperación de los operarios que lo ven perdido en cada uno de los relojes q crean, diez segundos, treinta, un minuto...


Hacía tiempo que se oían historias en la fabrica de relojes de arena. Toda empresa tienes sus cuchicheos ya se sabe, que si no se quien se unió al sindicato, que dos de los de la cadena de montaje B están liados...Pero una destacaba sobre las demás. Había pasado hace años pero a la gente le encantaba repetirla una y otra vez:


-La cosa fue así. Hace como 5 años vino a trabajar un muchacho, tendría como mucho 24 años un pipiolo vamos. El chico estuvo aquí trabajando como 3 días hasta que empezó a salir con una de las chicas que estaba en el grupo de su cadena de montaje.

-¿Y a la empresa le pareció mal?


-No que va. Para los jefes perfecto, si el que manda aquí es un hombre la mar de simpático. Lo que pasa es que ya se sabe que cuando se es joven todo parece un mundo y estaba el chico completamente ilusionado. Si es que le tenias que ver como hablaba de ella, se le iluminaban los ojos. Para él colocar cada granito de arena era agradable porque significaba compartir el tiempo con ella.


-Y rompieron ¿no?


-Pues sí, estuvieron muy bien, muy bien un poco más de medio año pero termino cortando ella con él.


-¿Por qué?


-Ni idea, ella decía que porque no se entendían bien. El chico venga a traerle flores todos los días, a cada momento. Un espectáculo vamos. No he visto persona más insistente. Y así seguía hasta que la muchacha va estalla y le dice que había cortado con él porque estaba saliendo con otro hombre de la fabrica.


-¿Y que pasó?


-Pues en ese momento nada, nosotros todos expectantes, pensando ya veras este la lía gorda. Pero se quedo parado, se disculpo alegando que se encontraba enfermo y se fue a casa. Fue al día siguiente cuando fui a trabajar que vimos lo que había pasado. Al parecer le había encontrado el guarda de seguridad. El chico se había colado por la noche y había roto uno a uno todos los relojes que habían hecho en su cadena de montaje, luego se había bebido la arena.

-¡No puede ser!


-Pues sí, alucinado que se quedo el guardia, cuando le vio estaba todavía consciente. Lógicamente fue a intentar detenerlo, pero el hombre le amenazó con un vidrio roto gritándole que se iba a quedar aquí hasta recuperar todo el tiempo que le había robado su exnovia.
-¡Qué barbaridad¡ ¡Qué tontería! ¡Pero si eso es imposible!


-Pues no te creas, el caso es que evidentemente el chico se intoxico porque la arena de los relojes estaba coloreada con no se que tipo de pintura y entro en coma. Al mes o así se despertó y con el coma y los compuestos de la arena había sufrido daños en el cerebro y recordaba solo hasta un día antes de empezar a trabajar en la fabrica. Había borrado por completo 6 meses de su vida. Se había salido con la suya al fin y al cabo.
Historia escrita al hilo del cuentacuentos (aunque una semana tarde) para más cuentistas y juglares visitad http://elcuentacuentos.com/

miércoles, junio 18, 2008

Un mordisco de realidad

Hace tiempo que pensé en colgar en el blog este escrito corto con el que tantas veces he llorado y con el que seguramente lloraría otra vez si volviese a leer. Es la historia de una hermana de 7 años y su hermano Matt de 8. Su historia y de todos los hermanos que tenemos o hemos tenido un hermano enfermo en la familia.
No creo que demasiados lo leáis porque sus 33 paginas pueden echar atrás a mucha gente. Aunque en realidad este escrito con letra infantil y que prácticamente ocupe una palabra por hoja. El librito se llama: Aveces me enfado, aveces me alegro de pertenecer a una familia Prader-Willi.

http://www.amspw.org/spw/tripticos/pdf/ANEX-IX.pdf


A todos los valientes gracias, podréis decir que después de leerlo me conoceréis un poco mejor y gracias también al primer valiente: Darka que lo leyó de una tacada, aunque no os fiéis mucho que es psicólogo y como tal seguro que siempre le han dado curiosidad estas cosas.